¿Qué acordar antes de pedir el divorcio?

En mi experiencia profesional me ha tocado ver un gran número de conflictos conyugales. He tenido la fortuna de ver una gran mayoría de ellos estando a un pie del juzgado, reconciliados y cediendo recíprocamente encontrando el entendimiento.

No tan afortunados han sido otros que no llegaron a entenderse, no cedieron, no rectificaron, no se pidieron perdón y su rencor fue más, que los llevó a su fin como pareja. No acabaron bien esas historias, me tocó ver en los rostros de esas personas dolor y el llanto de ambos: el rostro de la ruptura familiar. Todos estamos obligados como humanos que somos a esforzarnos por mantener nuestra familia unida, para culminar con éxito esa empresa.

Es cierto, el divorcio apareció como un mal necesario. En la actualidad el tema del divorcio es tan común y tan utilizado, habiéndose incluido como figura jurídica en nuestro Derecho Positivo, como una necesidad extrema para encontrar solución a un matrimonio fallido. Pero por muy cotidiano que sea, el divorcio no es lo ideal. Quizás dejó de ser un estigma social pero no es tan sano como parece, no es lo deseable para una sociedad.




Ahora bien, nuestro sistema legal prevé diferentes formas de tramitar el divorcio, señalando la forma necesaria y la voluntaria. La necesaria, implica un juicio contencioso o de pleito entre ambos cónyuges, en la cual el hombre o la mujer, demanda al otro tratando de demostrar una falta, un acto ilícito que la misma Ley Civil prevé como causa de divorcio (adulterio, abandono de la casa conyugal, falta de alimentos, etc). Por lo general es un juicio largo y desgastante para ambos consortes, la familia de cada uno y sobre todo, los hijos, si los hay.

En contraste, tenemos los divorcios llamados voluntarios, que consisten en que ambos cónyuges por mutuo consentimiento, llegan ante la autoridad competente en solicitud de divorcio. En esta clase de divorcios tenemos, el divorcio administrativo, que se lleva ante el Oficial del Registro Civil que casó a la pareja; ello implica reunir determinados requisitos que la misma Ley ordena. Por otro lado, el divorcio por mutuo consentimiento judicial, éste es más elaborado que el anterior, dado que se tienen que cumplir una serie de requisitos fundamentales para que el Juez de la causa tome decisiones que son trascendentales en cuestiones de bienes, pero sobre todo, sobre los hijos habidos en el matrimonio.

El voluntario judicial, se acompaña un convenio firmado por los esposos, donde deciden sobre determinadas obligaciones y derechos, sobre bienes, hijos, alimentos, vivienda, domicilio de los divorciados, convivencia con los hijos, custodia de los hijos, etc. Es este divorcio el que procede y se lleva ante el Juez Familiar del Poder Judicial y no ante el Oficial del Registro Civil, donde sólo se presentan los esposos que no tienen hijos, que no tienen bienes, o que teniendo hijos son todos mayores de 30 años y capaces.

Nuestro Código Civil Estatal, con precisión, nos dice sobre qué deben ponerse de acuerdo los esposos, en caso de pretender solicitar un divorcio de este tipo:

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I.- RESPECTO A LOS HIJOS (SI LOS HAY).

  1. La custodia de los hijos, es decir, quién de los cónyuges quedará al cuidado de los infantes. Es importante señalar que los hijos no son bienes materiales con los que se comercialice. La Ley es muy clara para las cuestiones de los menores, los protege por sobre todo, aún contra sus padres. Debemos dejar en claro que, los niños menores de 7 años estarán bajo el cuidado de su madre preferentemente, por ello no hay caso de estar disputándolos. Y es la misma Ley quien determina y limita la convivencia de padres e hijos, no los padres de éstos.
  2. El derecho de visita o convivencia que tendrá el cónyuge que no tenga la custodia, debiendo las partes precisar los días y las horas para que se practique la convivencia.
  3. Sobre los alimentos para los menores, montos y fechas de entrega, así como la forma de garantizarlos. Se requiere la figura de una persona que sea designada como fiador solidario, para el caso de que el obligado a dar alimentos no los pueda brindar, será el fiador quién los proporcione. Aquí es importante señalar que el termino de “alimentos”, desde el punto de vista del derecho implica, comida, vestido, servicio médico, habitación, educación, diversión, de lo necesario para subsistir y tener un desarrollo físico y emocional adecuado para los menores.
  4. Dónde vivirán los menores, es decir, la casa que servirá de habitación y su ubicación precisa.

II.- RESPECTO A LOS BIENES (SI LOS HAY).

  1. Previa la descripción de bienes, y tomando en cuenta el tipo de régimen matrimonial existente o de lo dispuesto en las capitulaciones matrimoniales, quién administrará esos bienes y cómo se dividirán esos bienes entre los cónyuges. Aquí, es justo señalar, que los padres pueden hacer cesiones gratuitas hacia los hijos, respecto de los bienes de la sociedad conyugal. En muchos de los casos los cónyuges se muestran reacios a ceder bienes respecto al otro cónyuge, en esos casos los hijos son una opción viable y jurídicamente valedera.
  2. Las cesiones de bienes implican gastos, tanto notariales como impuestos; aquí se debe prever por los cónyuges, cuando se vaya a ceder bien alguno, quién cubrirá esos gastos, puede ser uno de ellos o ambos proporcionalmente.

Considero que estos son los puntos más importantes que deben los cónyuges observar para el caso de pretender solicitar un divorcio, es sobre lo que deben de prever y ponerse de acuerdo antes de decidir por disolver su matrimonio; como se puede apreciar, la Ley dispone sobre algo mucho más importante para conceder la separación legal permanente de los esposos, los hijos, lo más valioso y por lo que vale la pena mantener el matrimonio.