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¿Cómo influyen los hábitos en nuestra vida?

Nuestros hábitos tienen una gran influencia en nuestras vidas.

Todas las personas nos planteamos objetivos de todo tipo pero a pesar de que pueda haber en muchos de nosotros un fuerte deseo y motivación por lograrlos, algunos se quedan varados en el camino sin la fuerza de voluntad suficiente para poder llegar a cumplir esos sueños.

Y es que hay que tomar consciencia de una cosa: somos seres que repetimos. Y nos demos cuenta o no, nuestras rutinas diarias determinan nuestra calidad de vida.

Desde las acciones más simples como levantarnos a cierta hora, seguir una dieta nutritiva o plan de ejercicios hasta hábitos de otro tipo, de origen más psicológico que nos llevan a repetir las mismas experiencias.

Es importante tomar consciencia y ver cuáles están tomando lugar ya que la mayoría de las veces ni siquiera nos percatamos de que los tenemos aún cuando se encuentran de lo más arraigados.

Pero, ¿cómo funcionan los hábitos? Es difícil entender porque estos tienen tanta fuerza y poder y porque se nos complica tanto romper con ellos. En El poder de los hábitos, el autor Charles Duhigg nos habla de la naturaleza de los mismos y de cómo crear nuevos.

Existe un proceso que él llama el bucle del hábito que consiste de tres pasos. Primero está la señal, el detonante que informa a nuestro cerebro que puede poner el piloto automático y que hábito usar. Luego, está la rutina, que puede ser física, mental o emocional.

Por último está la recompensa, que ayuda a nuestro cerebro decidir si vale la pena recordar en el futuro este bucle en particular. Con el tiempo, este bucle se va volviendo más y más automático.

El cerebro busca la eficiencia y por eso instala una rutina como hábito para así poder automatizarla y tener la capacidad de seguir guardando más información que con la repetición se convertirá en un patrón más.

Esto puede ser positivo con los hábitos positivos, pero así como podemos adoptar estos también adoptamos los que nos perjudican. 

Los hábitos no se llegan a eliminar de forma definitiva una vez que son aprendidos, por eso ocurre que muchas veces sustituimos unos por otros.

Sin embargo, una buena estrategia sería aprender nuevos y más positivos y reemplazarlos por lo que nos dañan. Es decir, en lugar de enfocarse tanto en remover un hábito nocivo, sería mejor concentrarse en cultivar uno positivo.

Otra manera de  lograr dejar un hábito es teniendo una concepción y un propósito significativo sobre el mismo. Es decir, tener bien claras las razones por las que queremos dejarlo, como beneficiará no solo nuestra vida sino también la de los demás.

La convicción y la confianza son actitudes que pueden marcar la diferencia, aunque en definitiva debemos aceptar que mejorar nuestros hábitos y estilo de vida es fruto de un trabajo continuo que requerirá tiempo y esfuerzo consciente pero que  valdrá al final valdrá la pena.    

 

Fuentes

Charles Duhigg. (2019). El poder de los hábitos. e book: vergara.