En el divorcio, ¿tus hijos son tus aliados?

En el divorcio, ¿tus hijos son tus aliados?

Cuando los padres atraviesan por el divorcio, sufren de ansiedad y frustración por el sentimiento derrotista ante las metas no realizadas.

El resentimiento hacia la pareja no se hacen esperar por muchos motivos, se encuentran invadidos por las emociones porque no prestaron atención a los datos que fueron experimentando de distanciamiento emocional con sus parejas, en donde los problemas que tenían en su relación los evadieron y pensando que se resolverían, pero, al dejarlos pasar, solo se agravaron con el desgaste de la relación.

Cuando esto sucede, los padres descargan sentimientos negativos con los hijos y los hacen sus confidentes, los toman como si fueran sus amigos, están tan abrumados que no están pensando en los hijos y cuando se les cuestiona, su respuesta es: ellos ya lo sabían o ya están grandes, alentando el resentimiento hacia el otro progenitor, como un alivio del propio resentimiento.

Pero, ¿te has preguntado si esto es lo que necesitan tus hijos? ¿Qué efecto tendrá en ellos el que los hagas depositarios de tus problemas de pareja? ¿Has pensado que tu relación es un vínculo muy diferente a los lazos que los hijos tienen con ambos padres?

Si piensas en el sufrimiento que estás pasando y lo doloroso que es, pregúntate: ¿también lo quieres para tus hijos? ¿Quieres que ellos se odien y te odien por no haber podido hacer los cambios con tu pareja? ¿Por qué los haces vivir esta situación llena de desesperanza y de sentimientos negativos?

¿Qué efecto tendrá en los hijos?

Piensa, se parecen genéticamente a su progenitor, ¿qué van hacer ellos cuando se miren al espejo y recuerden tus sentimientos de desprecio hacia su madre/padre? ¿Se despreciarán también? ¿Sentirán vergüenza por parecerse a su progenitor? ¿Y esta vergüenza, les permitirá tener una buena autoestima, identidad, seguridad en sí mismos? ¿Negarás también los efectos en tus hijos como negaste los efectos en tu matrimonio?

El Dr. Richard Gardner (1985), se dedico al estudio de casos de parejas en proceso de divorcio y elaboró lo que el llamó el Síndrome de Alienación Parental (SAP), en donde uno de los padres, generalmente la madre, hace una campaña de denigración hacia el otro progenitor haciendo que sus hijos le teman.

Estos sentimientos de odio que les siembran a los hijos hacen que vean a su padre/madre con temor u odio como se los enseñaron, se contagia a los hijos con la propia visión del mundo. Ya que no todo fue negativo, en toda relación siempre existen aspectos positivos y los hijos, niños, jóvenes, no necesitan que se les presente un escenario tan negativo de la vida, ¿qué efectos va a tener en ellos? Piensa que ¿si siembras odio, pueden vivir en amor?

Tus hijos no necesitan aprender sentimientos negativos, necesitan un padre y una madre para seguir sanos, a menos que sea una razón realmente justificable, como adicciones o psicopatías, el esfuerzo por mostrarles aspectos positivos de sus padres será en beneficio de la salud mental de sus hijos.

Debemos dar el ejemplo de fortaleza a los hijos y saber sacar de las situaciones dolorosas sabiduría, maduración emocional, evolucionar la capacidad de hacer cambios. Todo esto, permitirá a las familias tener una mejor calidad de vida.

Lic. Rosario González F.
Psicoterapeuta