Del derecho de convivencia de los niños con sus padres separados

Del derecho de convivencia de los niños con sus padres separados

Que cada día hay más divorcios y separaciones, todos lo hemos escuchado. En el mejor de los casos se trata de parejas que no tuvieron hijos. La mayoría, sin embargo, sí tiene hijos de por medio. Como abogada, y especialmente en materia de derecho familiar, mi pan de todos los días son familias desintegradas, conflictos matrimoniales, padres confundidos que, en medio del pleito legal, no se dan cuenta de que se se olvidan de que como papás y mamás, su primera obligación es el bienestar de sus hijos, ya no el suyo propio.

Te quiero platicar especialmente del derecho de los niños, cuyos padres se encuentran separados, a convivir con ambos. Y es que, a pesar de que este derecho esencial de los niños está establecido expresamente en un montón de tratados y convenciones internacionales, además de en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los códigos de derecho de familia de cada una de las entidades de nuestro país, aún así, muy comúnmente los padres se olvidan de que para sus hijos no importa quién haya hecho qué para que se terminara la relación entre sus papás, siempre serán ambos sus padres y a los dos los siguen queriendo por igual. A la ex pareja a veces se le escapa el hecho de que, como padres, siguen teniendo derechos y obligaciones para con sus hijos, y sobre todo, que primero es el derecho del propio niño de seguir manteniendo una relación cercana y saludable con los dos. Aquí conviene mencionar que hay casos excepcionales en los que se debe limitar este derecho en beneficio del niño, como son las situaciones en que su salud física, psicológica o emocional pueda verse perjudicada. Pero es la excepción a la regla.

Generalmente, debe defenderse este derecho de los niños a convivir con sus padres, con mayoría de razón cuando existe una crisis familiar, pues ello sin lugar a dudas afecta, en menor o mayor grado, a los hijos habidos en el matrimonio o unión libre; de hecho, la mayoría de las veces, pese a que son los menos responsables, los niños son lo más perjudicados.

Como ser humano, como abogada, y próxima mamá, no puede dejar de sorprenderme la cantidad de conflictos familiares no solamente que suceden, sino que particularmente, ¿qué crees?, que no tienen un problema concreto, no hay en realidad una cuestión, cómo te digo, algo que un juez pueda arreglar para ayudar a estas desafortunadas personas. Lo que te quiero decir es que la mayoría de los pleitos conyugales o de pareja son, en resumen, falta de comunicación. Simple. La pareja nunca aprendió a tomar acuerdos y ahora, valga la expresión, están del chongo, con los hijos teniendo que decidir con quién de los dos quieren vivir. Y los papás pretenden que un juez arregle un conflicto que es de pareja, que debieron arreglar con un psicólogo, un sacerdote, un pastor, ¿qué se yo? Buscan que una autoridad jurisdiccional les diga qué hacer o qué no hacer, cómo y cuándo hacerlo. “Vas a ver a tus hijos sábados y domingos de 10 a.m. a 7 p.m. Miércoles de 4 a 8 p.m. No seas impuntual, y ni pienses en llegar con aliento alcohólico. El niño tiene derecho también a ver a sus abuelos, y respeta sus horarios escolares, de comida y de sueño…bla, bla, bla.” Honestamente, en palabras más “elegantes”, esto es más ó menos el tipo de cuestiones que me toca establecer en una sentencia, con motivo de mi trabajo profesional. Ah, y si desobedeces, o fallas de cualquier manera, voy a mandar a un actuario (una especie de mensajero, pero con fe pública), para que verifique que cumplas estas reglas.

Quisiera recordarles a los padres de familia que pasan por esta situación, que los primeros responsables de la educación de los hijos, somos papá y mamá. No la iglesia. No el colegio. No el gobierno. No importa cuántas veces un juez establezca reglas de medidas y convivencia para tus hijos, no va a servir de mucho si no se logran poner de acuerdo entre ustedes. Ya no pido que regresen, pido que logren una relación de cordialidad para tomar acuerdos con relación a la situación de sus hijos. Es entendible que puedan estar pasando por una situación bastante difícil como lo es un divorcio o separación, por una pérdida, que estén en pleno duelo emocional, que no puedan ver al inombrable o a la fulana, lo que tu quieras y mandes. Lo que no puede ser es que olvidemos que los hijos son primero, que no son un juguetes y que JAMÁS debemos usarlos como trofeos para pelearnos con el o la ex. Eso es de gente inconsciente, tu eres mejor que eso. Mucho mejor. Papás y mamás que pasan por esta situación, no olviden su dignidad, trabaja en tu superación personal, en tu inteligencia emocional, hoy hay mil maneras de salir adelante (no dejes de leer los libros de César Lozano), y please, permite que al margen de cualquier detalle inconcluso que puedas tener con el padre o la madre de tus hijos, ellos se sigan viendo y conviviendo de la manera más benéfica posible, en un ambiente bonito, sin gritos, sin malas caras. Recuerda que tu pareja puede ya no serlo, pero sigue siendo de tu equipo cuando se trata de ver por lo mejor para tus hijos. Trabajen en que su niñez no llegue a ser un triste recuerdo. La niñez debe ser pura felicidad. Nadie quiere recordar que siendo pequeño anduvo en juzgados declarando sobre cómo se gritaban sus papás. No se engañen pensando que los niños son “muy maduros” y quieren decir lo que ven al juez. Si tus hijos, desafortunadamente han presenciado escenas que ni a los adultos nos gustan, que si el papá no llega a tiempo a recogerlos a la escuela o si l@ vio en estado de poca sobriedad, que si la mamá le gritó al papá y lo corrió de la casa?, en buena onda, eso tu como papá o mamá debes procurar BORRARLO de la memoria de tus creaturas!!!, nunca fomentar que lo tengan que recordar, mucho menos que lo repitan en una oficina, en un entorno tan formal y tan diferente a un patio de juegos. No pongas a tus hijos en esa posición. Sencillamente no es justo. Los niños y las niñas no vinieron al mundo a hablar mal de ninguno de sus padres, sea cual sea la situación.

Finalmente, quiero recordarles que existen diversas maneras de solucionar conflictos de naturaleza familiar o de pareja extrajudicialmente, esto quiere decir “por las buenas”. Entre otros, hay procedimientos como la conciliación o la mediación, son servicios gratuitos, confidenciales y voluntarios y donde te pueden asesorar profesionales que son imparciales (no están de tu parte ni de la de tu ex), pero sí están capacitados para ayudarlos a tomar acuerdos, en pro del beneficio de sus hijos. ¿Mi consejo? evita en lo posible llegar a un juzgado, sinceramente, es un gasto económico, de tiempo, y más importantemente, es un gran desgaste emocional que te puedes evitar a tí mismo(a) y a tus hijos. ¡Ánimo!