3 mandatos sociales que te impiden salir de una relación dañina

3 mandatos sociales que te impiden salir de una relación dañina

¿Te has preguntado por qué te es tan difícil terminar esa relación?

Tú sabes que ya no deseas estar en ella, ya no eres feliz y constantemente te mientes, tratando de buscar el lado bueno —si es que aún existe— de la relación sentimental que tienes con esa persona.

Tal vez creas que, si te separas, sentirás que fracasaste. Puede que te preocupe cómo va a ser visto el divorcio desde los ojos de terceras personas o simplemente consideras que tu compromiso y obligación en la relación es salvar a toda costa el amor que algún día existió entre ambos.

Sea cual sea el caso, permíteme informarte que es muy probable que te sea difícil terminar esa relación por los mandatos que te han hecho creer sobre el amor y cómo debe de ser.

Los mandatos sociales son aquellas cosas que te dijeron o escuchaste en tu infancia y lo asumiste como una verdad absoluta, sin permitirte cuestionarlo o analizar si en realidad siguen vigentes en la actualidad.

Según el Dr. Walter Riso, psicólogo y aclamado escritor, existen tres mandatos sociales que te impiden salir de esa relación dañina, mismos que te compartimos a continuación.

1. La separación es un fracaso

Terminar una relación, no es sinónimo de fracaso. Algunas separaciones son liberadoras y otras, traumáticas; algunas son dolorosas y otras, placenteras.

Una buena separación es mejor y más saludable que un mal matrimonio, y esto aplica no solamente para la pareja sino también para los hijos. ¿Cuál es el objetivo de exponerlos a constantes peleas entre sus padres?

Si esa separación te permite reencontrarte contigo mismo, crecer y ser feliz, obviamente sin dañar a terceros, ¿en realidad es un fracaso? ¿Fracasar en el matrimonio aún y que te encuentres inmerso en uno que no te permite triunfar en la vida? No lo creo.

Hay personas que demoran años en descubrir que pueden empezar de nuevo y otras que son incapaces de alejarse de una pareja que las maltrata física o emocionalmente.

Es momento de quitarnos la idea de que el matrimonio es bueno y la separación es mala. Si te quedas en una relación dañina por evitar consecuencias sociales, ¿dónde quedas tú?

2. Qué va a pensar la gente si me separo

Primero que nada, hay que entender que independientemente de lo que hagas, las personas te van a criticar.

¿Por qué darle tanta importancia a la opinión de los demás? La gente que te critica no te ayudará a mudarte, a criar los hijos, a conseguir el dinero para pagar la renta, es decir, no te servirán de soporte en ningún sentido cuando te sientas mal. Entonces, ¿para qué tenerlos en cuenta?

Si estás pendiente de la aprobación de los demás para tomar decisiones, no podrás ponerle límites al amor, porque la gente es especialmente dura con los que se liberan del yugo de un amor enfermizo.

3. Mi deber es luchar por el matrimonio

Salvar una relación siempre es un trabajo de dos: si no hay con quién, el problema se hace irresoluble o queda latente.

En la vida, como en el amor, hay que saber perder. ¿No te aman? Verifica la información, tantea el desamor de tu pareja y, si es verdad, nada qué hacer, se acabó. Duele hasta el alma, pero ¿de qué sirve seguir luchando, si ya se perdió la guerra o si la lucha es indigna?

Lo ideal es ser capaz de pasar del sufrimiento inútil, que se genera al estar empantanado en una relación sin futuro, al sufrimiento útil de la elaboración del duelo.

Entonces, ¿cómo superar estos mandatos sociales? La propuesta es simple: mientras respetes a los demás, tienes el derecho de cuestionar estos mandatos.

Así que pon manos a la obra, recupera el control de tu vida, sé feliz y, sobre todo, ama sanamente.

 

 

Fuentes:
Walter Riso. (2012). Los límites del amor. México: Océano.